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Sostenibilidad y cambio climático

La Globalización es Ecológica

1 diciembre, 2015
La Globalización es Ecológica

La Globalización es Ecológica

En la relación entre economía global y medioambiente históricamente se ha apoyado la idea de que la externalización de procesos fabriles por parte de las compañías de los países más desarrollados conlleva un mayor impacto ambiental. Se trata de uno de los argumentos más comúnmente empleados de cara a echar por tierra las políticas de sostenibilidad ambiental y, en general, de responsabilidad social empresarial, hablando de herramientas de galería y publicidad que cubren la auténtica realidad.

 

Es obvio que las empresas prefieren fabricar sus productos en países del "Tercer Mundo", donde el coste de la mano de obra y el gravamen fiscal es menor. Además, suele ser también habitual que aquí las leyes medioambientales sean más permisivas, condición que se acepta popularmente como vehículo para iniciar una escalada hacia un mayor delito ambiental a costa de ahorrar en controles o inversión en procesos más limpios y eficientes.

 

 

Tal y como explica Tim Hadford en su best-seller "El Economista Camuflado", en teoría las empresas que pueden producir bienes a más bajo coste gozan de cierta ventaja competitiva. También pueden moverse con más libertad en un mundo de libre comercio. Sin embargo, existen razones para sostener que esto es irreal.

 

 

Las normas medioambientales no implican un gran coste; la mano de obra sí. Si estas normas en los países desarrollados tienen un coste tan elevado ¿por qué las empresas que más contaminan apenas invierten un 1 o 2% de sus ganancias para ocuparse de la contaminación? Bien, es evidente que a la hora de tomar la decisión por fabricar en el sudeste asiático. o en ciertos países del continente africano, lo que se busca es mano de obra barata, no un paraíso de contaminación. Y las empresas no contaminan por diversión. Además, las mejores técnicas disponibles de producción y fabricación a menudo son más baratas y menos contaminantes (por ejemplo, la eficiencia energética). Ésta es la razón por la que muchas compañías contemplan el comportamiento medioambiental como parte general del control de calidad. Incluso si fuera posible ahorrar algunos costes descuidando medidas de prevención de la contaminación, las grandes empresas construyen hoy fábricas en todo el mundo utilizando idéntica tecnología por motivos de homologación interna y simplificación de gestiones. Y ello sin tener en cuenta que ciertas compañías quieran diferenciarse del resto con estándares ambientales más exigentes.

 

Entonces ¿cuáles son los hechos para dudar de que fabricar en países del "Tercer Mundo" produce un mayor impacto ambiental?

 

 

En primer lugar, que es más probable que las inversiones extranjeras en los países del "Primer Mundo" se dirijan a industrias contaminantes que viceversa.

 

 

En segundo lugar, las inversiones extranjeras en industrias contaminantes es el sector de las inversiones extranjeras que acceden a Europa y Estados Unidos que más rápidamente crece. En contraposición, las inversiones extranjeras en industrias limpias son el sector de las inversiones europeas y estadounidenses en el exterior que más rápidamente crece. En pocas palabras, los países extranjeros traen industrias sucias a Europa y Estados Unidos, mientras que éstos proveen de compañías menos contaminantes al resto del mundo.

 

 

Para contribuir a disminuir el nivel de polémica que este último párrafo pueda generar en el lector, un dato: los países pobres producen bienes como ropa, juguetes y café, mientras que las industrias que realmente contaminan, como la producción en masa de productos químicos, requieren de altos niveles de destreza, infraestructura fiable y, lo que es más importante por el capital que hay en juego, estabilidad política. ¿Para qué poner esto en juego y trasladar la planta a Nigeria para ahorrar unos pocos euros en costes medioambientales?

 

 

En definitiva, suponer que las grandes empresas trasladan sus plantas y procesos fabriles a otros países con leyes medioambientales más laxas en pro de un quebranto de sus políticas de sostenibilidad y medioambiente es, cuando menos, dudoso. Hoy en día las técnicas de prevención de la contaminación tienen un coste mínimo en comparación con el beneficio económico que se obtiene integrando la variable ambiental en cada paso de la cadena productiva.

Etiquetas: ecología economía Globalización medioambiente sostenibilidad

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Autor


Carlos Rodríguez - Emberiza Estudios Ambientales

Fundador y director de proyectos en EMBERIZA. Biólogo e Ingeniero Ambiental con más de 10 años de experiencia en consultoría de planes, programas y proyectos.

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