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Sostenibilidad y cambio climático

El impacto ambiental de los fármacos y medicamentos

4 julio, 2018
Contaminantes emergentes: los medicamentos

Contaminantes emergentes: los medicamentos

 

El consumo de medicamentos se ha incrementado en las últimas décadas, durante las cuales nunca
se había considerado a los productos farmacéuticos como contaminantes ambientales, y solo a partir
de los años 90 se empezaron a cuantificar en las aguas. En países como España, Italia, Alemania,
Canadá, Brasil, Grecia y Francia se han reportado descargas al agua de aproximadamente 500
millones de toneladas de analgésicos por año.


Las principales fuentes de medicamentos en el agua son residuos hospitalarios y residuos
domésticos o agrícolas, y algunos de ellos, tales como el diclofenaco o la carbamazepina soportan
los tratamientos convencionales aplicados en las plantas depuradoras, no pudiéndo eliminarse más
del 10% de los mismos, por lo que llegan a las cadenas tróficas, en las que sus efectos tóxicos
pueden derivar en problemas de salud pública.


La normativa actual no distingue las consecuencias de la toxicidad de ningún tipo de contaminante
emergente en pequeñas dosis, ya que se deja de investigar si no se encuentran efectos adversos a
concentraciones mayores; por tanto, existe una falta de estudio que hace necesarias nuevas líneas de
investigación de los contaminantes emergentes para un eficaz tratamiento que los elimine o atenúe;
normalmente se requieren tratamientos terciarios de depuración de las aguas, los cuales no son
obligatorios, o procesos de biorremediación.


Apenas se le empieza a dar importancia a un problema que entraña alteraciones en el desarrollo y en
la fecundidad, o incluso la muerte. Es el caso de las aves necrófagas, el diclofenaco se esconde tras
la muerte de millones de buitres en Asia y de miles de ejemplares en España que se alimentaron de
ganado que había sido tratado con dicho fármaco, un hecho grave si tenemos en cuenta que nuestro
país acoge las mayores poblaciones europeas de buitres: el 94% de la población de buitre leonado,
el 98% de la de buitre negro, el 82% de los alimoches y el 66% de quebrantahuesos.


Históricamente, la comunidad científica se ha centrado en el estudio de compuestos altamente
contaminantes, persistentes o bioacumulables, olvidándose de sustancias que, al no presentar estas
características, no resultaban alarmantes; sin embargo, se ha visto que si tan sólo el 1% de las
carroñas disponibles estuvieran contaminadas con diclofenaco, se repetiría la tragedia ocurrida en
Asia.

 

Esta noticia ha sido redactada por Jessica Marcote Lobelos, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Universidad de A Coruña, en prácticas en EMBERIZA ESTUDIOS AMBIENTALES, S.L. 

 

Etiquetas: alimoche buitre carbamazepina diclofenaco fármacos industria farmacéutica medicamentos quebrantahuesos

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